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2021-04-08
Basquet | El santiagueño cuenta cómo se convirtió en una gran revelación en la Liga

Acevedo atraviesa su mejor momento en la LNB


El interno santiagueño, Sebastián Acevedo, que actualmente juega en San Martín de Corrientes en la Liga Nacional de Basquet impacta cuando explica cómo entendió, desde muy chico, que en su carrera debía ir paso a paso para lograr consolidarse en la Liga Nacional, como le pasa hoy a los 30 años. Explica, además, cómo es clave estar en armonía con todo lo que rodea su vida. Formado en la Asociación Atlética Quimsa debió buscar otros rumbos para ir forjando su propio camino en la máxima categoría del baloncesto nacional donde hoy brilla con lux propia.

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El interno santiagueño, Sebastián Acevedo, sigue demostrando su potencial dia a dia con San Martín de Corrientes en la Liga Nacional de Basquet

"Desde chico uno siempre quiere y sueña con esto". Con esta frase, Sebastián Acevedo resume lo que significa para él que se valore el exponencial crecimiento que ha tenido para esta temporada de la Liga. Posiblemente haya sido uno de esos nombres tapados, que en la previa de esta 2020/21 no estaba dentro de los planes de muchos para tener una temporada bisagra en su carrera. "Con paciencia y trabajo las oportunidades llegan, y cuando llegue esa oportunidad hay que estar listo", explica esta santiagueño que se convirtió en uno de los dos mejores ala pivotes de la competencia.

Acevedo es uno de los referentes del sólido San Martín de Diego Vadell. Promedia 11 puntos, 4,6 rebotes y 2,9 asistencias en 30 minutos, siendo garantía dentro de un equipo que no destaca una figura puntual. Acevedo entendió un rol, se acomodó dentro de la estructura de su entrenador y viene sorprendiendo a propios y extraños, comprendiendo a la perfección lo que se le pide. Un obrero de lujo.

Tuvo su primera experiencia en Liga Nacional en 2006 (Quimsa) pero recién se afirmó en el Torneo Federal y luego en la Liga Argentina (ex TNA). Tras varios años le llegó otra oportunidad en la elite. Ese arribo fuerte y consolidado se empezó a dar en la 2018/19 cuando llegó a La Unión de Formosa tras su año excelente en Tiro Federal de Morteros, y desde entonces, un Acevedo que tiene una claridad brillante y no entiende otra forma de progresar que no sea trabajando, comenzó a edificar este presente que relata en diálogo con Prensa de la Asociación de Clubes.

-¿Sos consciente del momento que estás teniendo y lo que venís haciendo esta temporada en particular? ¿Dónde arranca esta versión tan importante tuya y a qué se debe? Porque no se da de un día al otro.
-Partiría de antes de la Liga pasada. Hoy me estoy sintiendo de una manera no sé si distinta pero sí un poco más relajado y consciente del lugar en el que estoy. A mí me costó mucho llegar a la Liga, tengo 30 años, me tocó jugar todos los niveles y fueron muchos años. Desde chico tenía la postura de que tenía que ser uno de los mejores o consolidarme primero en la Liga B o en el Federal, en su momento esa era la idea; de ahí el sueño pasó a subir al TNA y consolidarme ahí... Y después la Liga. En definitiva, no quería saltearme nada, ningún paso. Si sucedía bienvenido sea, pero no estaba esa posibilidad muy cerca entonces me planteaba los objetivos personales de esa manera. El año de La Unión fue muy lindo, con un cambio importante teniendo un rol al que venía teniendo temporadas anteriores. Ya consolidado en el Federal y ya consolidado en el TNA, el rol era diferente. Subir a la Liga es algo muy distinto. Me ha hecho muy bien ese cambio de rol y ese cambio de cabeza que tuve que hacer. Era observar todo lo que pudiera porque me iba a servir. Y eso después derivó a que Diego (Vadell) me haya llamado para sumarme a San Martín el año pasado, y cosas así, fueron sumándome en la confianza inconscientemente.

-Esto del rol claramente va por cómo se alimentó su confianza. ¿Qué tan fuerte es esa cabeza?
-Por supuesto, sin dudas que viene también por eso, y lo sigo trabajando mucho a esto de lo mental. Si bien el año pasado teníamos dos extranjeros y un equipo bastante largo, Diego me dio mucha confianza y ya en mi cabeza me sentía parte importante por la forma de jugar. Y este año se ha dado mucho más. Desde chico a hoy cambié muchas cosas, desde el tema físico, pasando también por la alimentación y otros cuidados. Son pequeñas cosas que al conjugarse crean toda esa confianza. Obviamente tengo los baches en los que creía que no podía jugar más al básquet y mucho de eso también pasó por las lesiones, pero la verdad es que este año lo estoy disfrutando mucho. En época de pandemia he entrenado bastante porque no quería perderme cosas. El Covid me liquidaba la cabeza, no tanto por el hecho de la incertidumbre general sino por la posibilidad de enfermarme durante el torneo porque perderme los partidos es lo peor que me puede pasar. Sufro mucho eso. La lesión que tenía en la espalda también me costó mucho, había días grises y otros donde estaba mucho más esperanzado por volver, pero son cosas propias de no querer perderse las lindas cosas que uno puede vivir estando bien, esos miedos. La confianza que depositó en mí tanto Diego como todos mis compañeros, porque tenemos un grupo extraordinario, fueron las claves para que me esté pasando todo esto de mi momento y nivel en esta temporada. Los dos años que lleva armado este grupo también tiene sus frutos, el haber renovado todo el equipo fue muy importante para que el club esté teniendo este año tan lindo. Nos conocemos mucho y somos todos amigos, eso es fundamental.

-En esta particularidad de pasar por todos los niveles, el último año que recuerdo tuyo en parte parecido a un gran nivel fue en Morteros, aunque claro que en Liga Argentina, con otra velocidad y una versión que todavía seguías puliendo.
-Sí, y para mí tiene mucha similitudes esos años, desde ahí en Tiro donde Gustavo (Lucato) fue muy importante. Si tomo en cuenta mi último año en el TNA con Lucato en Morteros, después el año con La Unión y estas últimas dos temporadas en San Martín con Diego, la forma de jugar es muy parecida y eso me hace sentir cómodo. Particularmente hoy me siento con esa confianza que me dan todos acá en San Martín, porque somos pocos y donde más allá de que tenemos un equipo largo es verdad también que se está apostando mucho a los más chicos. Esto te lo digo porque nosotros un equipo con dos fichas mayores menos, algo que toma importancia a lo largo de la Liga, pero creo que todos estamos en un muy buen momento y en esto es clave Diego que nos está sacando a todos lo mejor de cada uno.

- Hablando de San Martín, tienen un estilo muy puntual y característico a la hora de jugar, diferente a la de otros equipos líderes. Quizá puede tener un tinte parecido defensivamente con Boca, pero en ataque son diferentes al resto, más estacionados, a pocas posesiones, con un grupo de destacados que van variando partido a partido y quizá sin ese goleador tan marcado.
-Coincido, sí porque lo que siempre rescato de nuestro equipo es que no hay figuras. Hoy en día ves las estadísticas y quizá Mati (Solanas) sea el que sobresale, teniendo también un año tremendo en lo particular porque asumió muy bien esa responsabilidad de ser nuestro 2 anotador y le vienen saliendo bien las cosas; y por ahí tenés a él comunmente anotando mucho pero junto a él siempre se destaca uno distinto, sea Jony (Machuca), Emi (Basabe), o Javi (Saiz) e Iván (Basualdo) que son dos pivotes extraordinarios en todo sentido y son chicos a los que no les importa para nada si hacen más o menos puntos un día. A veces podés tener jugadores en el equipo que si no anotan X cantidad de puntos ya provocan un mal ambiente, pero este no es el caso. Porque estamos todos en una misma sintonía, cada uno acepta el rol que le toca dentro del equipo ya desde el año pasado y eso a la larga se nota. Tenemos una forma distinta de jugar al básquet, a lo mejor distinta a lo que se ve en otros equipos. Hoy muchos buscan correr y muchas posesiones, a varios equipos les gusta eso; pero en nuestro caso no, nosotros paramos más la pelota, nos tenemos mucha confianza en el 5 vs. 5 y en nuestra defensa, y la verdad es que por ahí tengamos que aprender a optimizar más los contraataques que tengamos para aprovecharlos mejor pero sinceramente estamos muy cómodos con este estilo de no hacer muchos puntos, tener pocas posesiones y confiar en nuestra defensa que es desde donde nace todo. A su vez sabemos que a los otros equipos, al frenarlos y bajarles las posesiones, podemos complicarlos mucho más. También hace que el rival esté pensando no solo en marcar a Solanas, sino a cualquiera de nosotros porque vamos rotando en cuanto al aporte, y creo que para el otro equipo es difícil de scoutear.

-Vuelvo un poco atrás para hablar de tu confianza, que a priori parece clave para este presente que vivís. Entiendo que hay mucho trabajo silencioso que hiciste año tras año hasta este nivel mucho más exponencial y de referencia.
-Cuando miro para atrás, te puedo decir que más allá del trabajo silencioso que me tocó hacer, era también aceptar en el lugar que me tocaba estar en ese momento. Cualquiera puede decirte que quiere jugar la Liga y que si no lo hace se frustra. Yo creo que desde siempre y en su momento tenía los pies bien sobre la tierra y no quería saltear etapas. Si me tocaba estar en un lugar, entonces perfecto, si me tocaba saltar a la Liga antes también. Yo quizá no tuve la ventaja que se tiene ahora con esto de tener la ficha U23, porque antes era mucho complicado meterte en un equipo. Gracias a Dios los años que me tocó estar en el Federal y en el TNA me ayudaron a crecer y madurar mucho. Las lesiones incluso, porque tuve lesiones importantes que me permitieron ponerle un freno a mi cabeza y pensar por qué me pasaba todo eso, si era por mala alimentación, por si no tenía descansos acordes, por el tema de la edad que también fue ver que ya no era un chico y eso de creer que de a poco te empiecen a pesar los años... todas esas cosas me hicieron dar un clic, y viéndolo hoy ha sido un trabajo exhaustivo. Hay algo que también me ha ayudado mucho estar bien y orden con mi familia, mi novia... hoy en día puedo decirte que estoy en una situación personal de armonía, y eso es algo que ayuda un montón. Lo relaciono también con esto porque me parece que es súper importante para que uno se sienta bien, con confianza, para que no tenga otro tipo de pensamiento, por eso rescato mucho estar muy bien con mi pareja, que mi familia esté bien, y eso hace que uno esté feliz. Creo que si hay armonía a uno le salen mejor las cosas o está inclinando la balanza más hacia ese lado de lo positivo.

-Hoy hablamos con el diario del lunes y está claro que sos una de las revelaciones de la temporada. ¿Te diste cuenta de que no estabas dentro de las predicciones de la mayoría?
-Soy consciente de que estoy en uno de mis mejores años dentro de la Liga, aunque también sé que no llevo muchos años acá. Esta es mi tercera Liga completa contando la pandemia, y para serte sincero me siento en un momento muy bueno físicamente, estoy muy bien tanto con mis compañeros, como con mi papel, con las decisiones, y eso ayuda mucho. La armonía dentro del equipo ayuda mucho también. Que tengamos todos una buena relación, que captemos la idea del técnico y nos entendamos todos, es fundamental en el día a día. Si bien te toca perder como a todos, porque nosotros perdimos esos partidos que nos quitaron la chance de estar dentro de los primeros 4, que sabemos que son cosas del deporte y eso no quita lo que es este grupo y este equipo que tiene mucho trabajo, que es muy dedicado. No nos conformamos, vamos por más. Estoy muy contento con el año personal que estoy teniendo, de chico uno siempre quiere y sueña con esto, que vean todo lo que hay detrás de uno y que valoren este trabajo porque te indica que vas por buen camino. Si bien no me creo el mejor, las buenas palabras que tienen para conmigo hace que quiera ir por más, para seguir de esta forma.

- ¿Siempre tuviste claro que ibas a dedicarte al básquet o en qué momento fue?
- No tengo el recuerdo de un momento haber dicho eso, de haber pensado que quería seguir esto, sino que se fue dando. Terminé el colegio en Santiago, me tocó irme un año a Boca como juvenil porque Santiago tampoco era lo que es hoy en cuanto a inferiores y desarrollo del básquet. Cuando llega Demti, Quimsa pelea esas finales contra Libertad y yo ya me voy a Boca en enero-febrero sabiendo el trabajo que había respecto a las inferiores locales de Buenos Aires. Y ahí arrancó todo, porque ese año en Boca, ver cómo se podía proyectar mi carrera y demás, fue cuando pensé que quería irme a jugar Liga B. Eso fue determinante para mí, fue el primer paso, ahí es donde arranqué. Tuve una experiencia en Salta que no fue muy buena, luego vuelvo a Quimsa donde ya estaba el Negro Romano, en ese equipo donde estaban Román González y Jony Treise, y ahí es donde a mitad de año me voy a Facundo de La Rioja y arrancó mi carrera más como profesional, en Liga B, y después yendo a Hispano y demás.

-Lo tuyo arranca en Quimsa cerca del 2005. ¿Cómo fue esa maduración tempranera en tu cabeza de saber que, más allá de estar en un equipo de Liga, entender que tenías que pasar por cada uno de los niveles para que todo no sea tan efímero o fugaz?
-En Quimsa estuve desde los 15 hasta los 18. Eran otras épocas, en aquel momento al no estar lo de las fichas U23 a los 19 años si no te habías ganado un lugar y desarrollado del todo tenías que dedicarte a otra cosa, tenías que salir de tu zona de confort. He visto caso de chicos que la rompían toda, y quizá por quedarse en ese lugar cómodo más allá de no jugar con el tiempo terminaron dejando o estancándose. Para mí fue una decisión importante para mi futuro en su momento irme de Quimsa, siendo un juvenil y entendiendo que más allá de algunos minutos que me podían dar lo que yo quería era jugar. Por eso me fui, no me importaba dónde pero quería jugar. Así que me fui a jugar la Liga B, era lo que yo quería. Me acuerdo de haber pasado por muchas experiencias, buenas como también malas. En Facundo, Salta antes, pero mi intención era jugar Liga B y ahí fue donde decidí que no quería saltearme etapas.

-Ya consolidado en Liga B subís con Barrio Parque, tenés tu primera experiencia en el TNA en 2013 y nuevamente a remar para consolidarte en la segunda división.
- Fue así, sí. Con Parque ascendemos del Federal al TNA, y ahí después tuvimos un muy buen TNA donde quedamos 4°-5°, en unos playoffs que fueron excelentes porque para todo el equipo era su primera experiencia exceptuando a Kelly que ya había jugado antes. Fue un experiencia muy linda en Parque. Después de ahí me fui a 9 de Julio, que fue donde ascendimos. En ese año 9 de Julio me ayudó muchísimo porque yo me lesiono el Aquiles jugando un Argentino de Mayores, habiendo arreglado con el club el día anterior a esa lesión. Pero el club me dijo que no importaba, que me quedase tranquilo porque me iban a esperar. Eso fue importante para mí porque ayudaron a que mi lesión sea mucho más llevadera, con la tranquilidad de tener un trabajo, que me iban a esperar, y eso me dio muchísima más fuerzas. Siempre rescato eso porque fue un club que me bancó mucho, que coronamos después con el ascenso. Después por otros motivos se vendió la plaza a San Lorenzo, pero fue sin dudas un muy lindo año para todos, tanto el club como jugadores.

-¿De ahí a Sarmiento y ese mismo año pasas a Lanús en Liga no? Porque fue esa temporada que coincidís con Fabio Demti, que estuvo con vos en Quimsa.
-Sí, a la temporada siguiente me voy a Sarmiento de Resistencia y después a Lanús, donde me lleva Fabio con quien estuve en Santiago cuando era muy chico. La verdad es que esa temporada en Sarmiento no nos fue muy bien, un año donde aprendí mucho porque eran muchas pálidas... con decirte que solo el último de la zona no clasificaba a playoffs y nos tocó ser últimos ya te digo todo. Ese año lo coroné gracias a Dios con Fabio que me llamó para Lanús porque Omar (Cantón) se había lesionado, jugamos la Permanencia pero me quedé muy conforme con el club y con ese llamado, donde aprendí muchísimo en momentos complejos. Soy de observar mucho, de aprender lo máximo que pueda, para plasmarlo después cuando me toque jugar, y la verdad es que todos esos años fueron de aprendizaje constante.

-Tu historia es de trabajar, de ir escalón por escalón, formarte y llegar a esto en un nivel y con condiciones bárbaras. ¿Te diste cuenta de eso?
-Se fue dando, y también porque a mí en su momento me tocó otra época donde quizá no tenía las mismas oportunidades que hoy tienen los más jóvenes. Bienvenido sea cuando sos un chico muy joven como Mati Solanas, que tiene el talento, la personalidad y la explosión como para poder estar, tomar responsabilidades y jugar; pero cuando no tenés ese talento innato, en mi cabeza siempre estuvo esa lectura de que era importantísimo no saltearme cada etapa y llegar a la Liga en un momento lindo de mi vida y mi carrera para tener esta experiencia. Te soy sincero, cuando en su momento estaba jugando Liga B no pensaba en la Liga, sino en jugar el TNA, y una vez que estuve en el TNA recién empecé a pensar en la Liga. Me tomó varios años estar en ambas categorías antes de llegar, y eso me parece que pueden tomarlo muchos jugadores. Con paciencia y trabajo las oportunidades llegan, y cuando llegue esa oportunidad hay que estar listos.

Por Lucas Leiva
Fotografías: La Liga Contenidos

 

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